UN POEMA DE “HASTA AQUÍ” (WISLAWA SZYMBORSKA) Y OTRO DE “POTO Y CABENGO” (ALEJANDRA VANESSA)

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RECIPROCIDAD

Hay catálogos de catálogos.
Hay poemas sobre poemas.
Hay obras sobre actores representadas por actores.
Cartas motivadas por cartas.
Palabras que sirven para explicar palabras.
Cerebros ocupados en estudiar el cerebro.
Hay tristezas contagiosas al igual que la risa.
Hay papeles que provienen de legajos de papeles.
Miradas vistas.
Casos declinados por caso.
Grandes ríos con gran participación de otros pequeños.
Bosques hasta sus bordes desbordados de bosque.
Máquinas destinadas a construir máquinas.
Sueños que de repente nos arrancan el sueño.
Salud necesaria para recuperar la salud.
Escaleras tan hacia abajo como hacia arriba.
Gafas para buscar gafas.
Inspiración y espiración de la respiración.
Y ojalá de vez en cuando
odio al odio.
Porque a fin de cuentas
lo que hay es ignorancia de la ignorancia
y manos ocupadas en lavarse las manos.

(“Hasta aquí”, Wislawa Szymborska; Bartebly Editores)

CON LAS MANOS AÚN HÚMEDAS
la madre marca los dígitos: seis seis cinco cero
siete nueve cuatro cuatro uno,
el número que ha marcado no existe,
comprúebelo de nuevo.
Otra vez seis seis cinco cero siete nueve cuatro uno,
uno menos.
Con cada tono, interpreta
qué come, qué suda, qué suavizante, qué.

Al momento la conversación se vuelve otra historia:
un por Dios,
un por-Dios-por,
un Dios,
novesque
no yo.

Y.

El teléfono, en el suelo.
Las manos, secas.

(“Poto y cabengo”, Alejandra Vanessa; Valparaiso Ediciones)

TRES POEMAS DE DOS LENTAS SOLEDADES, DE MARÍA SANZ (HUERGA Y FIERRO EDITORES)

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DÍA A DÍA

Un día conquistado
a la heroica rutina de estar vivos,
es arte que no todos ejecutan
con idéntico azar. Los optimistas,
pagados en especie,
dejan caer sus restos de ganancia
a una tierra donde se descomponen
por escasez de llanto.
En otras latitudes aparecen los tristes,
repartiendo el expolio
de un tiempo detenido en sus memorias,
con grandes beneficios
como compensación a tal sometimiento.
Valiéndose de unos y de otros,
ese día difícil
resuelve su apetencia con la fuga
habitual y nueva
que deja complacidos
a aquellos que ni sienten ni padecen.

EN TODOS LOS SENTIDOS

La herida yace en todos
y cada uno de los sentimientos
durmiendo a la intemperie, despertando
antes de que el olvido comience a sepultarla.
No basta su existencia,
no es suficiente el paso de los días
con su ruido de fondo:
al final se pronuncia
en voz alta, sin dar respuesta.
¿Quién no amó de repente,
y de repente tuvo
que enfrentarse a sí mismo por su causa?
¿Quién tan abandonado
del propio corazón como para sumirse
en busca de lo incierto?
Mientras venga algún ángel
a remover las aguas de una herida,
hay que sanar, sin duda;
hay que vivir en todos los sentidos.

PRESENTACIÓN DE UN LIBRO

Los amigos ocupan sus asientos.
Los conocidos marcan territorio.
Los demás, permanecen.
Un punto de abandono que insinúa
entre el que vino a hablar y quien recita,
mientras presumen ambos de su acompañamiento.
Y pasan los minutos,
y vuelven a pasar, sin un avance
exacto en la lectura.
Y hay gente que recurre,
tras el primer bostezo y el siguiente poema,
a entretener la vista
dividiendo el salón en dos mitades:
la de los inocentes,
que todavía creen al autor de los textos,
y la de quienes muestran
sentimientos de culpa
por no haberse quedado entre sus libros
y sin salir de casa,
con el frío que hace.

María Sanz

ESPACIOS EN BLANCO, DE ISABEL TEJADA, ARMA POÉTICA, CUATRO POEMAS

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ACÁ está la que vive
mi corazón es un ciervo blanco sin llanura
no importan las palabras no importa la boca
sino es para masticar cuidadosamente
la hostia de los días que fracasan conmigo
yo hago espirítu represento la cosa
este aire esta suelta de miembros
sin signo aparente de discurso
esta deuda a cuánto
en cuanto al fruto mejor no referirse.


ENTRE pulmón y pulmón
arquitecto
hago ojal a un corazón abotonado a la vida
yo me destruyo en la imagen del que me hace
del que sólo halla en mí desalojo de su triste
o de su semen
tu nombre es ahora cada uno de sus nombres
soy lo que transita por tus dedos
recae la verdad en cada uno de mis elementos acariciados
éntrame así te digo antes de la decepción
seme estámpate así
pero si sé si todo está ya anunciado
a qué esta intención de afincarme
esta contundencia.


ESCRIBO
como alguien que trata de comprender una luz devastada por la tristeza
como alguien que se oculta bajo un techo de hojas buscando reposo
y finge que le llega la palabra
debería decir deportada a la orilla hago oficio de mis restos
entallo mi corazón en su armadura y no es suficiente
acostumbrada a la derrota aún entono el canto que reclamo
alguien escribe somos seres descontentos
enumera el agua podrida de los jarrones
condenada a lo que queda después del hueso
peleo como una tira de luz entre las ramas que aún resiste.


VUELVO a escribir sobre lo roto
el hueso de lo nuestro
lo que decías que nos esperaba
no eres un nido me digo
a la sombra de las palabras de siempre.


ISABEL TEJADA BALSAS
ESPACIOS EN BLANCO (ARMA POÉTICA EDITORIAL)

HOZ EN LA ESPALDA, ISLA CORREYERO, HUERGA Y FIERRO; TRES POEMAS

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PERROS (Mujer 7)

Acaso lo peor fueron los chisss
chisss espantados zapateando el suelo
igual que al perro cuando se fregaba
recién el suelo, que no dejara huellas.

Así me repetías si yo entraba
en el espacio de casa o en el porche
chisss, chisss, fuera, fuera, un zapatazo,
chisss, chisss, igual que a las gallinas

ni una palabra humana para mí
tenías para espantarme de mi propia casa

para llamarme sin nombrar mi nombre.

DONES (Mujer 5)

III

Negativa de mí / clon de los tontos / me puse a manos llenas / a boca y almas llenas / a dar a dar / frutas en genitales a / darte los dones / todos con / mi enterramiento / Todo / pa ti / como si el mundo se fuese / a terminar en ese instante / y nos evaporásemos / de amor / sudor o / lágrimas / Ahora lo sé / todo lo que muestra y da / en exceso / pierde lo incognito / de su geología.

REALIDADES (Mujer 4)

Lo más real de mi sufrimiento no fue lo que perdí sino lo que aún perderé en el tenso futuro que me queda.

Lo más real es la herida abierta cada minuto más y más contaminada.

Lo más real no es el dolor continuo desde hace 9 años

sino la belleza del paisaje general del mundo que ya comienzo a ver.

Lo más real soy yo

andar sola.

Brillar.

ISLA CORREYERO
Hoz en la espalda (Huerga & Fierro).

LA PIEL DE LA VIDA, KARMELO C. IRIBARREN (Editorial Baile del Sol), CUATRO POEMAS

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A MODO DE CONSUELO

Las ruinas de lo que pudo ser,
a eso se reduce tu obra.

Acaso
-te dices-
la única forma de vencer
al tiempo:
       no dejarle materia
en qué enseñarse,

que se encuentre ya
con el trabajo hecho.

SINGLADURA

Las dos y media
en el reloj de la cocina.

       Como obligado,
indiferente a todo, con sus nubes
oscuras a la espalda, el día
avanza cabizbajo
hacia la tarde
      -esa isla de tedio
a la deriva-
      donde, salvo
un café y acaso unos minutos
de charla insustancial,
tampoco hoy
te espera nada, nadie.

IMPOSIBLE BALANCE

Me levanté
a beber un vaso de agua.

                  Y allí,
a las tres de la madrugada,
con la vida clavada en el suelo
y el sonido de la nevera
como música de fondo,
sólo Dios sabrá por qué
decidí hacer balance de mi vida.

Tuve suerte: el sueño
llegó enseguida.

EL SECRETO DEL MUNDO

 A tu espalda
una mujer desnuda
fulgiendo aún desde lo oscuro,

y allí arriba,
sobre los tejados
el fogonazo mudo del amanecer.

Estoy en él –me dije-,
estoy en él:
             en el centro
del secreto del mundo.

KARMELO C. IRIBARREN

NADIE DE NADA, MANUEL LOMBARDO DURO, ALGUNOS POEMAS (I)

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NADA PUEDEN

Todo te lo pueden quitar,
menos el júbilo incesante
que nace dentro de ti.

Todo te lo pueden romper,
menos el infinito gozo
inaccesible a las palabras.

Si no te quitan la dicha,
no te han robado nada.

Si no pueden aniquilar
tu más pura alegría verdadera,
es que nada pueden contra ti,
nada, absolutamente nada.

CAER

Sólo quien nada quiere
puede saber qué es la libertad,
ser desoladamente puro,
caer siendo invencible.

Sólo quien habita la quietud
puede recibir algún día
la visita inquietante
de una belleza niña,
sentir el fulgor del cielo.

Caer y reír
es lo único que me queda.
Reír y caer. Mirar al cielo.

NADA ME VIVE

Nada me expresa ya,
nada me vive.
Dentro de mí cansé la vida.
En el aire que viene desde lejos
me respiro de luz tan irreal.

De repente, mi vida anochechió 
por una extraña y fulgurante aurora.
Sin delirio camino delirante.

Abolir el tiempo es mi fin,
caer al infinito hasta mi esencia.
¿Por qué me sueña la belleza,
si yo no puedo hacerla florecer?

VERDAD

Existe la verdad.
Está siempre presente
a los ojos de aquél
que quiera verla.

La verdad. Sólo la verdad.
Qué clara. Qué sencilla.
Cómo se expone,
contundente y rotunda,
sin argumento alguno.

Cómo alumbra y deslumbra.

Y cuánto tiempo,
cuánta inquidad,
cuánta energía al fin gastada
en tormentos y en muerte,

cómo cuesta inventar y mantener 
una vida mentira tras mentira.

MANUEL LOMBARDO DURO