TRES POEMAS DE DOS LENTAS SOLEDADES, DE MARÍA SANZ (HUERGA Y FIERRO EDITORES)

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DÍA A DÍA

Un día conquistado
a la heroica rutina de estar vivos,
es arte que no todos ejecutan
con idéntico azar. Los optimistas,
pagados en especie,
dejan caer sus restos de ganancia
a una tierra donde se descomponen
por escasez de llanto.
En otras latitudes aparecen los tristes,
repartiendo el expolio
de un tiempo detenido en sus memorias,
con grandes beneficios
como compensación a tal sometimiento.
Valiéndose de unos y de otros,
ese día difícil
resuelve su apetencia con la fuga
habitual y nueva
que deja complacidos
a aquellos que ni sienten ni padecen.

EN TODOS LOS SENTIDOS

La herida yace en todos
y cada uno de los sentimientos
durmiendo a la intemperie, despertando
antes de que el olvido comience a sepultarla.
No basta su existencia,
no es suficiente el paso de los días
con su ruido de fondo:
al final se pronuncia
en voz alta, sin dar respuesta.
¿Quién no amó de repente,
y de repente tuvo
que enfrentarse a sí mismo por su causa?
¿Quién tan abandonado
del propio corazón como para sumirse
en busca de lo incierto?
Mientras venga algún ángel
a remover las aguas de una herida,
hay que sanar, sin duda;
hay que vivir en todos los sentidos.

PRESENTACIÓN DE UN LIBRO

Los amigos ocupan sus asientos.
Los conocidos marcan territorio.
Los demás, permanecen.
Un punto de abandono que insinúa
entre el que vino a hablar y quien recita,
mientras presumen ambos de su acompañamiento.
Y pasan los minutos,
y vuelven a pasar, sin un avance
exacto en la lectura.
Y hay gente que recurre,
tras el primer bostezo y el siguiente poema,
a entretener la vista
dividiendo el salón en dos mitades:
la de los inocentes,
que todavía creen al autor de los textos,
y la de quienes muestran
sentimientos de culpa
por no haberse quedado entre sus libros
y sin salir de casa,
con el frío que hace.

María Sanz

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NADIE DE NADA, MANUEL LOMBARDO DURO, ALGUNOS POEMAS (I)

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NADA PUEDEN

Todo te lo pueden quitar,
menos el júbilo incesante
que nace dentro de ti.

Todo te lo pueden romper,
menos el infinito gozo
inaccesible a las palabras.

Si no te quitan la dicha,
no te han robado nada.

Si no pueden aniquilar
tu más pura alegría verdadera,
es que nada pueden contra ti,
nada, absolutamente nada.

CAER

Sólo quien nada quiere
puede saber qué es la libertad,
ser desoladamente puro,
caer siendo invencible.

Sólo quien habita la quietud
puede recibir algún día
la visita inquietante
de una belleza niña,
sentir el fulgor del cielo.

Caer y reír
es lo único que me queda.
Reír y caer. Mirar al cielo.

NADA ME VIVE

Nada me expresa ya,
nada me vive.
Dentro de mí cansé la vida.
En el aire que viene desde lejos
me respiro de luz tan irreal.

De repente, mi vida anochechió 
por una extraña y fulgurante aurora.
Sin delirio camino delirante.

Abolir el tiempo es mi fin,
caer al infinito hasta mi esencia.
¿Por qué me sueña la belleza,
si yo no puedo hacerla florecer?

VERDAD

Existe la verdad.
Está siempre presente
a los ojos de aquél
que quiera verla.

La verdad. Sólo la verdad.
Qué clara. Qué sencilla.
Cómo se expone,
contundente y rotunda,
sin argumento alguno.

Cómo alumbra y deslumbra.

Y cuánto tiempo,
cuánta inquidad,
cuánta energía al fin gastada
en tormentos y en muerte,

cómo cuesta inventar y mantener 
una vida mentira tras mentira.

MANUEL LOMBARDO DURO