UN POEMA DE “HASTA AQUÍ” (WISLAWA SZYMBORSKA) Y OTRO DE “POTO Y CABENGO” (ALEJANDRA VANESSA)

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RECIPROCIDAD

Hay catálogos de catálogos.
Hay poemas sobre poemas.
Hay obras sobre actores representadas por actores.
Cartas motivadas por cartas.
Palabras que sirven para explicar palabras.
Cerebros ocupados en estudiar el cerebro.
Hay tristezas contagiosas al igual que la risa.
Hay papeles que provienen de legajos de papeles.
Miradas vistas.
Casos declinados por caso.
Grandes ríos con gran participación de otros pequeños.
Bosques hasta sus bordes desbordados de bosque.
Máquinas destinadas a construir máquinas.
Sueños que de repente nos arrancan el sueño.
Salud necesaria para recuperar la salud.
Escaleras tan hacia abajo como hacia arriba.
Gafas para buscar gafas.
Inspiración y espiración de la respiración.
Y ojalá de vez en cuando
odio al odio.
Porque a fin de cuentas
lo que hay es ignorancia de la ignorancia
y manos ocupadas en lavarse las manos.

(“Hasta aquí”, Wislawa Szymborska; Bartebly Editores)

CON LAS MANOS AÚN HÚMEDAS
la madre marca los dígitos: seis seis cinco cero
siete nueve cuatro cuatro uno,
el número que ha marcado no existe,
comprúebelo de nuevo.
Otra vez seis seis cinco cero siete nueve cuatro uno,
uno menos.
Con cada tono, interpreta
qué come, qué suda, qué suavizante, qué.

Al momento la conversación se vuelve otra historia:
un por Dios,
un por-Dios-por,
un Dios,
novesque
no yo.

Y.

El teléfono, en el suelo.
Las manos, secas.

(“Poto y cabengo”, Alejandra Vanessa; Valparaiso Ediciones)

VEINTE CON VEINTE: VISIÓN POÉTICA (POETA NO: SUPERVIVIENTE)

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POETA NO; SUPERVIVIENTE

Empecé a escribir poesía a raíz de una depresión. Como entre mis planes existenciales no contemplo el convertirme en una adicta a las pastillas, saqué papel y lápiz para redactar mis experiencias, a modo de terapia. No era la primera vez que escribía: mis primeros pasos literarios se remontan en mi juventud cuando me atreví con la novela breve y los relatos (que aún conservo por puro sentimentalismo pero que, por sentido común, jamás verán la luz); tuve oportunidades para iniciarme en poesía, pero por respeto (miento: la consideraba como una cursilería supina) ni lo intenté, hasta que el especialista amenazó a la economía familiar con tratamientos costosos. Años después, en mi etapa universitaria, descubrí que había poesía más allá de las lecturas obligatorias (y soporíferas) del instituto: extraje antologías literarias contemporáneas (ya descatalogadas) que me revelaron un tipo de poesía diferente. Empujada por la curiosidad, comencé a descubrir más autores coetáneos: era inevitable sentirse identificada por compartir inquietudes semejantes. Con respecto al método de escritura, antes era más intuitiva a la hora de redactar textos, pero actualmente me cuesta parir poemas: anoto ideas en notas, las desarrollo en cuadernos, las paso a limpio, las imprimo, reviso y corrijo las veces que sean precisas (el esquema es idéntico a cuando escribo relatos, aunque para la narrativa me esmero más: hilar historias supone un reto, requiere más elaboración). Aparte de la literatura en general, la cultura pop (el cine, el cómic y otras manifestaciones) es fuente de inspiración inagotable. Y sí, soy de las que escriben a mano todavía (lo sé: soy una moderna insoportable). También leo todo tipo de géneros, aunque admito, sin vergüenza, que actualmente apenas leo poetas de nuevas generaciones porque no me llenan (a honrosas excepciones) y por eso he regresado a lecturas de clásicos y autores de referencia personal, sean hombres o mujeres. Para mí, la sensibilidad poética no es especial en un sexo u otro: distinto es que el sistema esté controlado por medios masculinos. Me aventuro a considerar que ahora las poetas son más visibles, siempre y cuando pertenezcan a una “élite” poética o tengan afinidades (o facilidades) que les permita despuntar.

Me desagradan las etiquetas y rechazo las imposturas. Yo no concibo la poesía como una profesión o forma de vida. De hecho, yo me considero antipoeta: sólo escribo por puro desahogo. Por eso, escribo sobre lo que me afecta (la enfermedad, la precariedad, el desamor, la familia, el dolor). La función de los auténticos poetas es dotar de sensibilidad a un mundo cada vez más deshumanizado. Un verdadero poeta es empático: sabe transmitir, y su poesía también puede utilizada como un arma de lucha social (lástima que muchos sucumben al encanto del poder). Yo no albergo ambiciones literarias: aspiro a la tranquilidad (soy aburrida y convencional). Escribo poemas porque me apetece y eso me diferencia de los poetas vocacionales u profesionales (esos que estudian filología, se integran en tribus literarias a la sombra del líder que los proteja a cambio de favores o que coquetean con la política). No me involucro en grupos u movimientos poéticos: la literatura no tiene absolutamente nada que ver con egos hinchados y sus bochornosos tejemanejes para controlar el ámbito cultural.

Me gusta compartir mis poemas, relatos y demás en el espacio virtual. Creo, firmemente, que gracias a la red hemos sido testigos de un boom poético excepcional y sin precedentes; con independencia de las bondades de las redes sociales (descubrimiento de nuevos talentos, otras alternativas editoriales, entre otras) y sus perversiones (explosión del fenómeno fan, estrategias de marketing editorial centradas en criterios de rentabilidad y no de calidad, banalización del género, etc), son herramientas útiles para la difusión poética. Dependerá del usuario \ lector discriminar los contenidos.

Ana Patricia Moya

(Texto incluido en 20 con 20: diálogos con 20 poetas españolas actuales)

Han dicho de 20 con 20:

EL CULTURAL (suplemento):
http://www.elcultural.com/revista/letras/Poesia-femenino-singular/38277

LA GALLA CIENCIA (revista):
http://www.lagallaciencia.com/2016/09/20-con-20-dialogos-con-poetas-espanolas.html

EL PAÍS:
http://cultura.elpais.com/cultura/2016/08/15/babelia/1471261587_509532.html

BLOG DE RAMÓN BASCUÑANA:
http://elalmadelapiel.blogspot.com.es/2016/07/20.html

2020

ESPACIOS EN BLANCO, DE ISABEL TEJADA, ARMA POÉTICA, CUATRO POEMAS

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ACÁ está la que vive
mi corazón es un ciervo blanco sin llanura
no importan las palabras no importa la boca
sino es para masticar cuidadosamente
la hostia de los días que fracasan conmigo
yo hago espirítu represento la cosa
este aire esta suelta de miembros
sin signo aparente de discurso
esta deuda a cuánto
en cuanto al fruto mejor no referirse.


ENTRE pulmón y pulmón
arquitecto
hago ojal a un corazón abotonado a la vida
yo me destruyo en la imagen del que me hace
del que sólo halla en mí desalojo de su triste
o de su semen
tu nombre es ahora cada uno de sus nombres
soy lo que transita por tus dedos
recae la verdad en cada uno de mis elementos acariciados
éntrame así te digo antes de la decepción
seme estámpate así
pero si sé si todo está ya anunciado
a qué esta intención de afincarme
esta contundencia.


ESCRIBO
como alguien que trata de comprender una luz devastada por la tristeza
como alguien que se oculta bajo un techo de hojas buscando reposo
y finge que le llega la palabra
debería decir deportada a la orilla hago oficio de mis restos
entallo mi corazón en su armadura y no es suficiente
acostumbrada a la derrota aún entono el canto que reclamo
alguien escribe somos seres descontentos
enumera el agua podrida de los jarrones
condenada a lo que queda después del hueso
peleo como una tira de luz entre las ramas que aún resiste.


VUELVO a escribir sobre lo roto
el hueso de lo nuestro
lo que decías que nos esperaba
no eres un nido me digo
a la sombra de las palabras de siempre.


ISABEL TEJADA BALSAS
ESPACIOS EN BLANCO (ARMA POÉTICA EDITORIAL)

LA PIEL DE LA VIDA, KARMELO C. IRIBARREN (Editorial Baile del Sol), CUATRO POEMAS

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A MODO DE CONSUELO

Las ruinas de lo que pudo ser,
a eso se reduce tu obra.

Acaso
-te dices-
la única forma de vencer
al tiempo:
       no dejarle materia
en qué enseñarse,

que se encuentre ya
con el trabajo hecho.

SINGLADURA

Las dos y media
en el reloj de la cocina.

       Como obligado,
indiferente a todo, con sus nubes
oscuras a la espalda, el día
avanza cabizbajo
hacia la tarde
      -esa isla de tedio
a la deriva-
      donde, salvo
un café y acaso unos minutos
de charla insustancial,
tampoco hoy
te espera nada, nadie.

IMPOSIBLE BALANCE

Me levanté
a beber un vaso de agua.

                  Y allí,
a las tres de la madrugada,
con la vida clavada en el suelo
y el sonido de la nevera
como música de fondo,
sólo Dios sabrá por qué
decidí hacer balance de mi vida.

Tuve suerte: el sueño
llegó enseguida.

EL SECRETO DEL MUNDO

 A tu espalda
una mujer desnuda
fulgiendo aún desde lo oscuro,

y allí arriba,
sobre los tejados
el fogonazo mudo del amanecer.

Estoy en él –me dije-,
estoy en él:
             en el centro
del secreto del mundo.

KARMELO C. IRIBARREN

NADIE DE NADA, MANUEL LOMBARDO DURO, ALGUNOS POEMAS (I)

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NADA PUEDEN

Todo te lo pueden quitar,
menos el júbilo incesante
que nace dentro de ti.

Todo te lo pueden romper,
menos el infinito gozo
inaccesible a las palabras.

Si no te quitan la dicha,
no te han robado nada.

Si no pueden aniquilar
tu más pura alegría verdadera,
es que nada pueden contra ti,
nada, absolutamente nada.

CAER

Sólo quien nada quiere
puede saber qué es la libertad,
ser desoladamente puro,
caer siendo invencible.

Sólo quien habita la quietud
puede recibir algún día
la visita inquietante
de una belleza niña,
sentir el fulgor del cielo.

Caer y reír
es lo único que me queda.
Reír y caer. Mirar al cielo.

NADA ME VIVE

Nada me expresa ya,
nada me vive.
Dentro de mí cansé la vida.
En el aire que viene desde lejos
me respiro de luz tan irreal.

De repente, mi vida anochechió 
por una extraña y fulgurante aurora.
Sin delirio camino delirante.

Abolir el tiempo es mi fin,
caer al infinito hasta mi esencia.
¿Por qué me sueña la belleza,
si yo no puedo hacerla florecer?

VERDAD

Existe la verdad.
Está siempre presente
a los ojos de aquél
que quiera verla.

La verdad. Sólo la verdad.
Qué clara. Qué sencilla.
Cómo se expone,
contundente y rotunda,
sin argumento alguno.

Cómo alumbra y deslumbra.

Y cuánto tiempo,
cuánta inquidad,
cuánta energía al fin gastada
en tormentos y en muerte,

cómo cuesta inventar y mantener 
una vida mentira tras mentira.

MANUEL LOMBARDO DURO

COMPRO ORO, DE HARKAITZ CANO, CUATRO POEMAS

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LOS PROBLEMAS

El de la mayoría: el dinero.
El del dinero: la carga del oráculo.
El del oráculo: llamarse Google.
El de Google: que lo confundan con un perro lazarillo.
El del perro lazarillo: su ciego.
El del ciego: haber estudiado cirugía.
El del cirujano: creerse Dios.
El de Dios: creerse poeta.
El del poeta: haber nacido demasiado tarde y no resignarse a ser escritor.
El del escritor: el tiempo, los vecinos ruidosos.
El de los vecinos ruidosos: los lectores asesinos.
El del lector asesino: haber leído demasiada crítica, o demasiada poca.
El de la crítica: que pida perdón.

COMPRO ORO (2)

Dicen que hay bombillas que llevan treinta años sin fundirse.

Cierto: antes las cosas se hacían para que durasen.

Lo mismo pasaba con algunos matrimonios.

Uno se pregunta cuál era su secreto,

y si habrá algún secreto que no sea una trampa.

OFICIO

Escribes tres o cuatro poemas que darán la medida
de lo que será algún día un libro de poemas.

Los relees y los sopesas. Los destruyes porque no dan la talla
de ninguno de los poetas que admiras.

Te dedicas a otras cosas.
Vivir. Pensar. Ver qué pasa.

Qué va a pasar.

Pasará que jamás volverás a escribir un poema.

Pero el oficio, ya lo tienes.

LA SOLEDAD ERA ESO

Es duro pescar en el siglo veintiuno.
La soledad,
a miles de kilómetros de tu casa:
nada lúgubre, nada crepuscular.
Un supermercado inmenso y luminoso,
treinta marcas diferentes de salmón ahumado;
todas son la misma, sin embargo.
Una anciana polaca te pregunta algo,
parece que lleve años aquí perdida,
intentando dar con un frasco de canela
o con el hilo de Ariadna.
Indefenso, sientes solo la punta de lanza
de aquel pescador neandertal:
es lo poco que nos nos hemos cargado del instinto.
Treinta marcas diferentes de salmón ahumado,
y bajo la etiqueta de una de ellas
está la fecha de tu muerte.

Recurres al grito, pero la garganta no responde.
El pescador ancestral te abandona.
Treinta marcas diferentes de salmón ahumado frente a ti,
y tú
que te creías tan valiente.

Ahora ve, y elige una.

HARKAITZ CANO

 

CUADERNO DE VEREDAS, JOSÉ PASTOR GONZÁLEZ, ALGUNOS POEMAS (II)

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SALTAD A LA BANCA

La lucha más honesta
es la de los que no tienen nada que perder.

EL LLANTO DE LA HIENA

Sólo los locos ríen solos
la risa es un acto que necesita la complicidad,
cuando se llora en la más brutal soledad
la locura es un hilo musical reconfortante.

COLECCIONANDO CEPILLOS DE DIENTES

Las mujeres entran en mi vida
en un abrir y cerrar de piernas
y se quedan un rato aquí
desordenando todo lo ya desordenado
libros, música, despertares, paisajes, poemas, armarios,
añadiendo más caos a mi caos cotidiano
y las dejo hacer y deshacer
sin darle mucha importancia
disfrutando de sus caricias, calores, andares,
emborrachándome con ellas,
compartiendo viajes, ritmos, orgasmos y de vez en cuando un
"te quiero", un "me gustas"
hasta que toque recoger
lo que hayan dejado por aquí tirado.

INSOMNIO

Esperar para matar el tiempo
escribir para acallar silencios
silbar para disimular vacíos
viajar para marcharse
no amar para no sufrir ausencias
y apagar las estrellas
para poder dormir.

JOSÉ PASTOR GONZÁLEZ
(De "Cuaderno de veredas").