DOS POEMAS INÉDITOS

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INSUMISIÓN

Estoy harta
de la ansiedad y de las infusiones
calientes para aplacarla
de la lentitud del calendario
de buscar empleo o algún curso
para adornar el currículum
de las tareas domésticas con aroma a amoniaco,
de los que fingen ser poetas
de los que regresan con la excusa
de “tú eres mi mejor error”,

por eso, firmo esta tregua
para ocupar un puesto en el bando
de los ignorantes durante un tiempo
y disfrutar de la tranquilidad que supone
no ser una misma.

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DIOSES DE BARRO

Los héroes del pueblo regresan exhaustos
al hogar por un sueldo miserable

lloran por el exilio de los hijos que aún confían
en los títulos que resguardan en sus maletas

con una sonrisa amarga comparten
la pensión, engañan al hambre
con pan duro o yogures caducados

renuncian al suicidio por amor

los héroes del pueblo no escriben
                                          no tienen voz

querido “poeta”: no puedes ser el protagonista
que predique la revolución desde un nido

tu única conciencia es el aplauso de los seguidores ciegos

los resilientes heredarán las ruinas de la tierra
y tú los efímeros momentos de gloria.

ANA PATRICIA MOYA

Imágenes: Meghan Howland

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EL EJE IMAGINARIO, de Rosario Troncoso (Ediciones En Huida), tres poemas

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CIEN MUSAS DIMINUTAS

A lápiz crecían versos orgánicos,
sin otro ritmo que el de los latidos.

Dueñas absolutas de cada poema
cien musas diminutas,
bellas hadas púberes, invitadas
a la hora del café,
ensayaban bailes en servilletas.

Aún hay restos de azúcar,
entre sílaba y sílaba.

 SIGUE LA FUNCIÓN

La lluvia dentro de un teatro vacío,
y ecos fantasmales en el patio de butacas.

Aquel olor de las noches de estreno.
El programa de mano con tu nombre.
El crujir de las tablas
tus ojos de maquillaje, de luz,
sosteniendo mi gesto en el proscenio.

El viento trajo escenarios distintos,
otra música, otros
aplausos, otra ovación, nuevas glorias.

Es lo que pasa en el mundo.
Todos los teatros siguen la función
justo después de ti.

FRAGILIDAD

Anoche en el silencio fui frágil.

El aire licuó la sangre y los huesos.

Los restos del pasado y de la carne
se aferraban con fuerza a mis tobillos
como monstruos ciegos bajo la cama.

El frío, a dentelladas, arrastró mi voz
eternamente lejos. 

ROSARIO TRONCOSO

CUADERNO DE VEREDAS, JOSÉ PASTOR GONZÁLEZ, ALGUNOS POEMAS (II)

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SALTAD A LA BANCA

La lucha más honesta
es la de los que no tienen nada que perder.

EL LLANTO DE LA HIENA

Sólo los locos ríen solos
la risa es un acto que necesita la complicidad,
cuando se llora en la más brutal soledad
la locura es un hilo musical reconfortante.

COLECCIONANDO CEPILLOS DE DIENTES

Las mujeres entran en mi vida
en un abrir y cerrar de piernas
y se quedan un rato aquí
desordenando todo lo ya desordenado
libros, música, despertares, paisajes, poemas, armarios,
añadiendo más caos a mi caos cotidiano
y las dejo hacer y deshacer
sin darle mucha importancia
disfrutando de sus caricias, calores, andares,
emborrachándome con ellas,
compartiendo viajes, ritmos, orgasmos y de vez en cuando un
"te quiero", un "me gustas"
hasta que toque recoger
lo que hayan dejado por aquí tirado.

INSOMNIO

Esperar para matar el tiempo
escribir para acallar silencios
silbar para disimular vacíos
viajar para marcharse
no amar para no sufrir ausencias
y apagar las estrellas
para poder dormir.

JOSÉ PASTOR GONZÁLEZ
(De "Cuaderno de veredas").