TRES POEMAS TRADUCIDOS AL PORTUGUÉS

Waldemar von Kozak2

ADÁN Y EVA

Me distancié del paraíso.

No es que prefiera la soledad:
he optado por tolerar sólo el daño
que me haga a mí misma.

ADÃO E EVA

Distanciei-me do paraíso.

Não é que prefira a solidão:
optei por tolerar só o dano
que me faça a mim mesma.

Waldemar von Kozak3

DÍA DEL JUICIO FINAL

A todos los poetas: pegaros un tiro en la sien.
Hacedle ese gran favor al mundo.

          Despojadle de tanta hipocresía.

DIA DO JUIZO FINAL

A todos os poetas: atirai em vossas têmporas.
Fazei esse grande favor ao mundo.

          Despoja-lhe de tanta hipocrisia.

Waldemar von Kozak1

MANZANA AZUL

De nuevo, pluriempleada, atesorando
con avaricia mis sueldos en la cartilla;
de nuevo, sin tu calor necesario
para estas interminables noches invernales;
de nuevo, la preocupación por el mundo
que enseña la televisión: más paro,
más corrupción, más muerte;
de nuevo, los roces incómodos
con historias sin sentido…

De nuevo, me tientan las cajas de pastillas
del fondo del frigorífico,
las de la felicidad química y artificial,

          las que me prohíbo por respeto a mí misma.

MAÇÃ AZUL

De novo, multiempregada, atesorando
com avarícia meus salários na caderneta;
de novo, sem teu calor necessário
para estas intermináveis noites invernais;
de novo, a preocupação pelo mundo
que ensina a televisão: mais desemprego,
mais corrupção, mais morte;
de novo, os toques incômodos
com histórias sem sentido…

De novo, me tentam as caixas de comprimidos
do fundo da geladeira,
as da felicidade química e artificial,

          as que me proíbo por respeito a mim mesma.

Waldemar von Kozak4

ANA PATRICIA MOYA
TRADUCCIÓN: Tiago Da Silva César
IMÁGENES: Waldemar Von Kozak

 

Anuncios

UN POEMA TRADUCIDO AL PORTUGUÉS

alex_gross_web_9

DE JOELHOS, DIANTE DE MINHA CAMA

Quando era criança, tinha uma cruz dourada cravada

na carne; agora, minhas orações salpicadas

de culpa se refletem em um rosário com contas

de lágrimas. Consciência suja. Pedaços

ásperos que murmuro para mim,

pecados de minha insignificante existência.

Antes havia terror: debaixo da cama estava Deus.

Mas Deus não está. Já não existem bondades nem castigos.

Tampouco acredito nos poetas, nem nos políticos,

nem mesmo nas putas promessas de amor eterno

nem mesmo nos homens e nas mulheres.

 

Minhas plegárias, cantos de desilusão na noite

cúmplice de minhas depressões, trazem a estas mãos

a grande evidência. Só acredito em mim mesma.

 

Porque é a única coisa que me resta.

 

DE RODILLAS, DELANTE DE MI CAMA

 

De niña, tenía una cruz dorada clavada

en la carne; ahora, mis oraciones salpicadas

de culpa se reflejan en un rosario con cuentas

de lágrimas. Conciencia sin limpiar. Pedazos

ásperos que murmuro para mis adentros,

pecados de mi insignificante existencia.

Antes había terror: debajo de la cama estaba Dios.

Pero Dios no está. Ya no hay ni bondades ni castigos.

Tampoco creo en los poetas, ni en los políticos,

ni en las putas promesas de amor eternas

ni tampoco en los hombres ni en las mujeres.

 

Mis plegarias, cantos de desilusión en la noche

cómplice de mis bajones, asoman en estas manos

la gran evidencia. Sólo creo en mi misma.

 

Porque es lo único que me queda.

 

ANA PATRICIA MOYA

Traducción: Tiago Da Silva Cesar.

(Imagen: Alex Gross)